Manuel Trigo

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En esta ocasión se trata de una autoría compartida. El autobús nace en la revista “El globo sonda” y somos sus colaboradores quienes decidimos crear esta novela de creación colectiva. Cada autor escribe un capítulo sin un hilo conductor predefinido, basándose únicamente en lo que han escrito antes los compañeros. Por supuesto, las ilustraciones, así como uno de los capítulos escritos en forma de cómic, han sido realizados por Juapi. El resto de los autores, por orden de aparición, son: Carlos candel, Carlos Lapeña Morón, Manuel Trigo, Alberto García Salido, Carmen Paredes, Josep Pastells, Juapi y una conclusión compartida por Carlos Candel y Carlos Lapeña.

Manuel Trigo

Título:       La esfera negra

Autor:       Manuel Trigo

Editorial:   Absalon

Páginas:   518

ISBN:        978-84-936184-5-2

Primeros párrafos:

 

 

La esfera negra

CAPÍTULO 1

La mañana estaba fría y comenzaba a caer una llovizna que quizás terminase en nieve, pero Andrés seguía allí sentado, esperando. Apenas albergaba ya esperanzas de que apareciese quien le mantenía aferrado al banco, en su interminable espera. Sin embargo, no parecía que fuese a levantarse hasta la noche. En otras ocasiones había soportado lluvias torrenciales, nieves y granizos, cuando no tórridos soles estivales, y Andrés nunca se había levantado hasta la hora acostumbrada. Él seguiría allí, aguardando impasible, únicamente guarecido por su inagotable paciencia.

Nada parecía indicar que aquella mañana no iba a ser como las demás y que iba a ser recordada siempre. En aquel momento, ni siquiera podía imaginarse que el cambio que se iba a iniciar en él esa mañana, terminaría por afectar a toda la humanidad unos años más tarde.

Su banco era el mejor, según había asegurado él mismo en innumerables ocasiones. Solía decir que era la mejor atalaya para buscar a alguien, pues tarde o temprano, todo españolito visita en alguna ocasión la capital, y termina pasando por la Puerta del Sol. Andrés madrugaba a las 7 de la mañana para sentarse en el mismo banco desde hacía casi cuarenta años y allí permanecía sentado todos los días, acechando hasta las once de la noche…

Y hasta ahí puedo leer.

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Manuel Trigo

Vera Lux es, según algunas opiniones, mi mejor obra (de momento). Más breve que “La esfera negra” y en una línea que nada tiene que ver con la anterior, aunque no puedo desvelar qué línea, pues eso se debe descubrir casi al final de la novela.

Ya ha pasado la fase de reposo y ya ha sido reescrita, recibiendo lo que suelo llamar el pulimento y la capa de barniz.

Puedes visitar la página oficial de la novela Vera Lux, que también sale en primer puesto de Google si buscas vera lux.

Sinopsis
Vera Lux es un grupo de rock gótico satánico que adquiere demasiada fama. Eso no sólo les da poder económico, sino mediático. Se convierten en líderes ideológicos y su poder de convocatoria les permite organizar un megaconcierto en el que pretenden un gran invocación. Pero nada sale según lo previsto.

 

Primeras páginas

Vera Lux

 

A los que se creyeron todo lo que les han contado.
Tened aquí otro cuento más.

ANEXO AL EPÍLOGO

Dejo atrás mi cuerpo y miro a la habitación donde he escrito este capítulo de mi vida. El hombre que fui yace muerto, con el manuscrito entre las manos, junto al cadáver de la mujer que me ha acompañado todos estos años. Ambos partimos en silencio, caminando hacia La Luz.

Antes de alejarme para siempre, me detengo y hago que aparezcan estas últimas letras, a modo de epílogo, sin que para ello tenga que moverse la mano que escribió el resto.

Sufro la pesadumbre de quien se despide de alguien o de algo, de no poder llevarme lo que quisiera, pero no cargo con maletas en este viaje. No hay nada que deba llevarme, porque nada me une ya a este mundo. Todo ha concluido.

Adiós.

CAPÍTULO I 

Siento, ahora que veo aproximarse el momento de abandonar este mundo, una gran añoranza de todo cuanto he vivido, pero muy en especial de aquella etapa en la que conocí una felicidad que me atrevería a juzgar como divina, de no ser porque mi propia naturaleza convierte en inadecuada tal comparación.

Pero nada es eterno, ni siquiera aquél al que siempre se atribuyó tal cualidad. Amargo es el acierto con el que el Dr Tyrrel intentó apaciguar al Nexus 6 al decirle que la llama que brilla con el doble de intensidad, dura la mitad de tiempo. Y tanto brilló mi felicidad, que fui envidiado por media humanidad. El pago ha sido vivir maldiciendo a Ridley Scott y a su mal agüero sobre la fragilidad de la existencia en aquella película en la que los hombres jugaron a ser dioses.

Muchas veces he pensado, desde mi retiro, en el mundo del que me aparté y del que nada quise saber después de aquello. He imaginado, sin querer verificar, distintas hipótesis sobre qué aconteció después, sobre el avance de la Historia, que parece dar los pasos que le corresponden en cada momento sin que los actos de un individuo afecten al conjunto de los hombres; pero no es así. Son tanto los grandes hechos, como las más leves interacciones, las que pueden cambiar su curso. Al menos, de la parte de la Historia que a cada cual le corresponde disfrutar o sufrir. Unas sencillas palabras mías estuvieron a punto de provocar que ni siquiera hubiese llegado a conocer tan fugaces momentos de dicha. Aún las recuerdo como si acabase de pronunciarlas. Casi puedo oír mi propia voz; casi sentirla húmeda y caliente.

-¿Para qué querías verme? -me dijo Kai, el gran artífice, cuando entró en mi habitación.

-No te ofendas, pero creo que tienes un problema -le avisé, creyendo hacer lo correcto.

-Uno no. Tengo muchos. Las putas drogas son cada vez peores y más caras.

-Hablo en serio.

-Y yo. ¿Sabes a cuanto se ha puesto la coca?

Aguardé silencio pacientemente hasta que su curiosidad le hizo rendirse.

-Venga, dime.

Manuel Trigo

Cronos está a mitad de camino entre la novela corta y el relato. Según algunas opiniones, es mucho contado en poco, sólo la esencia.

Sólo voy a adelantar aquí unas primeras palabras, pero vuedes leer la primera entrega, que será publicada en el periódico THELunes, en http://new.thelunes.es/index.php/cronos.

 

Cronos

A Cronos, ese dios implacable que nos roba el tiempo.

LA ENTREVISTA

 

-Soy dios.
-¿Sí?
-Y lo mejor de todo es que soy dios por aclamación popular.
-Ya.
-Soy un dios menor. Soy Cronos, dios del tiempo.
Hace años que adquirí este apelativo y desde entonces siempre he bromeado con él. Inicio así mis conversaciones con desconocidos y rompo un poco el hielo.
-Pues déjese de romper hielos, que tiene mucho que contarme.
-Vaya, pues yo pensé que usted también pretendía romper el hielo al presentarse con ese cómico traje.
-¿Mi traje le parece cómico?
-No, me parece ridículo; pero “cómico” me pareció menos ofensivo. ¿De dónde ha sacado esa antigualla?
-¿Antigualla? Veo que no tiene ni idea de moda. Es un Armani de esta temporada.
-Otros iguales. Europeos y norteamericanos, sois todos igual de tradicionales.
-Quién fue a hablar. Pero por Dios, que no tengo todo el día. Vengo de un largo viaje. Llevo más horas sin dormir que las que un cuerpo puede aguantar sin ayuda ¿y usted me entretiene con mi traje? Haga el favor de ir al grano y contármelo todo, por favor.
-Está bien. En realidad soy técnico de mantenimiento de Tagore. Ingeniero en telecomunicaciones, especializado en electrónica, e ingeniero aeronáutico, especializado en materiales, y sólo di para ser técnico de mantenimiento, ni siquiera jefe. Pero, al menos, fue suficiente para entrar en Tagore, último reducto de la humanidad.
-Explíqueme eso. Necesito saberlo todo.

 

Manuel Trigo

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